Cuando llega el Quebranto

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La Biblia narra la historia de una persona íntegra delante de Dios. Un hombre que era descrito por Dios como un varón perfecto, recto, temeroso de Dios y apartado del mal (Job 1:1,8; 2:3).

En nuestra mentalidad del siglo veinte y uno esperaríamos que tal persona sea próspera, feliz y llena de recursos y éxito. Aunque bien es cierto que en la narración Bíblica la historia de esta persona inicia detallando que tenía grandes posesiones (casa, hijos, matrimonio, propiedades, provisiones, empleados, éxito en los negocios,…) también es real que en su corazón estas cosas no tenían el primer lugar (Job 1:5).

Este hombre de Dios, aunque vivía en integridad y servicio a Dios, recibió fuertes ataques del enemigo y en un mismo día perdió todo aquello que humanamente da estabilidad: perdió su casa, negocios, propiedades, su familia. El enemigo le atacó físicamente, emocional y espiritualmente (Job 1-2). Aun la pareja que había sido su soporte le dio motivos para que su vida fuera completamente destruida (Job 2:9). Los únicos amigos que le visitaron no pararon de juzgarle y hacerle sentir culpable de la situación que vivía (Job 4-37).

Aunque la primera reacción de Job fue glorificar a Dios (Job 1:21), a medida que los días pasaban se dejaba ahogar de la desesperación: el dolor físico, la vergüenza, los comentarios de las personas que le rodeaban, la actitud de su pareja, el recuerdo doloroso de todo lo perdido, el sentimiento de haber puesto su fuerza y empeño en algo que en sólo un momento se desvaneció, … Job llegó a maldecir su vida y hasta a desear la muerte (Job 3). Job sabía que era integro delante de Dios y entendía que por ello merecía comparecer ante el trono de Dios y exponer su causa…el esperaba recibir respuesta y explicaciones de Dios (Job 23:3-4).

Dios en su soberanía, nunca explicó a Job que el enemigo había pedido su vida. Dios se manifestó a él, pero para hacerle entender que era superior a la dificultad que él vivía(Job 38-41).

Los justos somos quebrantados. Los justos padecemos necesidades. Los justos somos criticados, calumniados. Los justos lloramos. Los justos recibimos desprecio de los hombres. Los justos perdemos lo que humanamente nos da estabilidad.

La buena noticia es que los justos no somos quebrantados más allá de lo que podamos soportar (1Corintios 10:12); los justos somos benditos y hemos sido escogido desde antes de la fundación del mundo (Efesios 1:3-6); los justos hemos recibido herencia eterna (Efesios 1:13-14); los justos tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo (Romanos 5:1).

En medio de las dificultades, en medio del quebranto, recordemos que en este mundo tendremos aflicción…pero podemos estar confiados que mayor es el que está en nosotros que el que está en el mundo: el venció al mundo.

Juan 16:33 Jesús dijo: estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.

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