Los Frutos de una Mujer Sabia:

La mujer sabia está llena del Espíritu Santo y por lo tanto muestra los Frutos del Espíritu.

La mujer sabia, como un árbol frondoso plantado junto a corrientes de aguas, da buen fruto cada día. Este fruto es:

Amor: La propaganda de nuestra cultura mezcla el amor con las emociones, pero el amor va más allá: se trata de un acto consciente, de voluntad. Dios nos ha dado el mayor ejemplo de amor a través de su entrega. La mujer sabia ha experimentado el verdadero amor divino y lo canaliza a cada una de las personas que conviven con ella. Con esta virtud les motiva a ser mejores personas y a devolverle el mismo amor.

El amor es una buena voluntad imposible de vencer. Aunque pensemos que las personas con quien convivimos no merecen nuestro amor, aunque los demás evidencien una actitud que consideremos incorrecta, no buscaremos otra cosa que el bien para ellos.

Aunque las adversidades se levanten en el hogar, la mujer sabia permanece arraigada en el amor de Cristo, confiada que el perfecto amor cubrirá multitudes de males.

Gozo: La mujer sabia se deleita en el hogar que edifica. Sea cual sea la circunstancia que este atravesando: enfermedad, desempleo, ansiedad, perdida,…

Las problemáticas de la vida son inevitables. Diariamente nos llegarán situaciones indeseables pero debemos cultivar la capacidad de ver el panorama desde arriba. Necesitamos tener presente siempre que definitivamente tendremos aflicción. Cada proceso nos ayuda a crecer. Cada victoria aumenta la confianza. De manera que, podemos deleitarnos en toda situación porque al final ayudará a bien a nuestro hogar.

Paz: La mujer sabia experimenta bienestar por su relación íntima con Su Dios y con las demás personas (esposo, hijos, familiares, hermanos en Cristo, amistades,…). Sin la primera es imposible conseguir la segunda. Es decir, con una relación deteriorada con nuestro Hacedor, viviendo de espaldas a Su propósito al crearnos, es difícil que encontremos paz con los demás e inclusive con nosotras mismas.

El mundo cada día nos presenta alternativas, caminos que parecieran perfectos y atractivos, pero que al decidir transitarlos sólo traen consigo desintegración del hogar.

En la medida en que cumplimos las expectativas de Dios, es más fácil la convivencia con los demás.

Paciencia: La mujer sabia es tolerante. Aunque la palabra “tolerancia” está muy de moda en los últimos años, tiende a no utilizarse de manera correcta y en su justa dimensión. La mujer paciente soporta los contratiempos y tolera los percances. Se mantiene fortalecida y enfocada.

La mujer sabia no tira la toalla ante las dificultades. La mujer sabia tolera y considera el crecimiento de cada persona de su hogar; esperando con tranquilidad. Dios es paciente con nosotras, del mismo modo debemos ser pacientes con las personas que conviven con nosotras.

Benignidad y Bondad:

Estas características de la Mujer Sabia se relacionan entre sí. Mientras una tiene que ver con el interior la otra con las acciones que se exteriorizan. La Benignidad la sentimos en nuestro interior, un deseo de hacer el bien a los demás. Al poner ese sentir en acción manifestamos la Bondad.

Muchas veces somos benignas… pero no ponemos en acciones el bien que pensamos. Cuando estamos enojadas con nuestra pareja por ejemplo, aunque les amamos y esperamos lo mejor, si nos mantenemos al margen de sus necesidades en ese momento, no estaríamos actuando con Bondad y seria evidencia de falta de sabiduría. Este tipo de acciones son las que derriban la edificación.

La mujer Sabia favorecer a todos en el hogar, incluyendo a quien considera desleal, egoísta e injusto; siendo útil y servicial.

Fe: La mujer Sabia es una mujer de creencia, leal y confiable. Ha hecho de la Palabra de Dios su fuente inagotable de sabiduría y guianza. Es una mujer que tiene por cierta cada una de las promesas de Cristo y está convencida del cumplimiento de aquello que no ve.

La mujer sabia cree plenamente en Cristo como único camino al Padre y Salvador. Además guía a sus hijos a este conocimiento enseñándoles la Palabra cada día y modelándoles el carácter Cristiano.

A pesar de que sobre el esposo está la responsabilidad de discipular su familia y ser el líder del hogar, la mujer sabia inquiere en la Palabra, medita en ella de día y de noche y ora sin cesar por su hogar.

Mansedumbre: Aunque se sabe defender, la Mujer Sabia prefiere actuar con sabiduría y humildad.

Nuestra confianza se encuentra en Dios; sabemos que Su propósito es perfecto y que permite cada situación para bendición y crecimiento de las personas implicadas en la misma.

Las Mujeres Sabias permanecemos tranquilas en circunstancias difíciles, sin exasperarnos ni iniciar una batalla con quien no es nuestro enemigo.

Templanza: La mujer Sabia tiene Dominio Propio. Controla sus pensamientos, deseos, diversión, sexualidad, impulsos,… dice lo que tiene que decir en el momento oportuno, con las palabras correctas e inflexiones de voz necesarias para mantener el buen ambiente familiar.

Control sobre nosotras mismas es la clave: la emoción no gobierna nuestras vidas.

Estas acciones ocurren en unidad. Es imposible tener el amor sin bondad…o la paz sin templanza. Es imposible edificar en Sabiduría sin la obra del Espíritu Santo produciendo en nosotras estos frutos.

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5 comentarios de “Los Frutos de una Mujer Sabia:”

  1. Me gozo en ver este fruto, tu página Yenifer!!!
    Gracias por suplir un medio como este para tan gran necesidad; la necesidad de la coherencia y los principios bíblicos, que tanto hacían falta.
    Que Dios te siga usando

  2. Enhorabuena!!!!
    Necesario es que ministres con el don que Dios te da. Es un compromiso bendecir a otros con la sabiduría y la ciencia, así se promueve el crecimiento del pueblo de Dios.

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